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Escudriñad las Escrituras: Cuidado con los comentarios calvinistas

Introducción.
A. La mayoría de los autores de comentarios, diccionarios y léxicos bíblicos son calvinistas. Esto no quiere decir que acepten todo aspecto de la teología calvinista, pero básicamente sí son calvinistas. Estos libros contienen mucha información buena y útil. Como se puede notar en los comentarios míos saco mucho provecho de ellos, pero es necesario discernir entre lo bueno y lo malo (1 Tes. 5:21). Pero, p. ej., el Nuevo diccionario bíblico ilustrado por Vila-Escuain dice (p. 898), “El pecado original es un término teológico que puede ser usado para describir el hecho de que todos los seres humanos han heredado una naturaleza pecaminosa de Adán, que cayó en pecado por su transgresión”. También dice (p. 125), “El resultado de la caída es el estado de pecado en el que son concebidos y nacen todos los seres humanos, que reciben la herencia de una naturaleza malvada”.

B. Los cinco puntos cardinales del calvinismo son los siguientes: (1) la depravación total; (2) la elección incondicional; (3) la expiación limitada; (4) la gracia irresistible; y (5) la perseverancia de los santos. Habiendo aceptado el fundamento (que el hombre nace totalmente depravado de justicia), los otros cuatro puntos son necesarios para completar la teología. Si el hombre nace con pecado y ni siquiera puede querer creer en Dios, entonces obviamente Dios tiene que hacer todo por él. Por lo tanto, elige a los que serán salvos, Cristo muere solamente por ellos, el Espíritu Santo tiene que tocar sus corazones para que puedan creer y nacer otra vez, y para que no caiga de la gracia la justicia personal de Jesús le es contada. Pero hay mucha división entre los calvinistas. Hay gran variedad de creencias entre ellos y escriben tomos y tomos discutiendo sus desacuerdos sobre varios puntos. Sin embargo, lo que tienen en común es la creencia de que el hombre hereda una naturaleza corrupta.

C. ¿Por qué creen que el hombre nace corrupto? Una de las razones principales es que de otro modo no pueden explicar el dominio del sin en el mundo. Por ejemplo, dice Rom. 5:12, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. El Sr. Guillermo Hendriksen comenta sobre este texto de la siguiente manera: “Lo más probable es que esto se refiere a los pecados que las personas mismas han cometido después de haber nacido .. Es como si Pablo estuviera diciendo: ‘Sé que un hombre pecó, y que en él todos los hombres pecaron, porque si esto no fuese cierto, ¿cómo podríamos explicar todo el pecado que se ha venido cometiendo de allí en adelante?” (Enfasis agregado). El Dr. John Peter Lange (otro comentarista de renombre que me ha ayudado mucho) dice que el que dice que todo niño nace inocente y perfecto “no ofrece explicación del hecho innegable del dominio universal del pecado”. Para los calvinistas la “naturaleza corrupta” con la cual el hombre nace (la cual hereda de Adán, la cabeza federal de la raza humana) explica el dominio universal del pecado en el mundo y para ellos no hay otra explicación. No pueden creer la verdad, de que Dios da al hombre libre albedrío y que todos, al igual que Adán y Eva, optan por pecar. No pecamos porque tengamos que pecar, sino porque queremos pecar.

Otra razón es que si se admitiera que el pecado personal del hombre tuviera que ver con su caída, sería necesario admitir también que la obediencia del hombre tendría algo que ver con su justificación. Para los calvinistas este es un concepto abominable. Rechazan la responsabilidad del hombre en cuanto a su salvación.

En realidad los que aceptan solamente parte de esta teología son inconsecuentes, porque si se acepta el primer punto, los demás son lógicos, razonables e indispensables. Sin embargo, muchos aceptan solamente lo que les gusta y rechazan lo demás.

D. Además, muchos creen varias doctrinas del calvinismo sin darse cuenta por qué las creen. P. ej., la doctrina de la supuesta salvación por la fe sola es puro calvinismo, pero muchísimos sectarios discuten y defienden el punto sin entender por qué creen tal doctrina.

E. El propósito de este estudio es ayudar a los hermanos en Cristo en su estudio de los comentarios y diccionarios calvinistas. Podemos sacar mucho provecho de tales libros, pero es necesario rechazar el error que está mezclado en sus explicaciones del texto sagrado.

F. En este estudio examinaremos las notas de algunos de estos comentarios sobre Romanos.

Introducción a Romanos:
A. Guillermo Hendriksen (después de esto GK): “Su énfasis recae en que tanto judíos como gentiles están por naturaleza ‘bajo pecado’ (Ro. 3:9)”. Para el calvinista todo el mundo es pecador “por naturaleza” desde nacer. Rom. 1:18-32; 3:10-18 son catálogos de pecados, pero sin excepción, son pecados que los hombres voluntariamente cometen. No nacieron con ninguno de ellos. No se puede negar que tales personas tenían naturaleza corrupta, pero no nacieron así, sino que ellos se corrompieron a sí mismos. Compárese Gén. 6:5, “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Estos estaban totalmente depravados de toda justicia, pero léase también el v. 12, “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. No nacieron así. No podían culpar a Adán. No podían culpar a sus propios padres. Cada quien corrompe su propio camino. Compárense los textos hablan de “sus propias concupiscencias” (2 Tim. 4:3; Sant. 1:14; 2 Ped. 3:3, etc.)

Por lo tanto, recuerden que con tales comentarios Hendriksen quiere decir que el hombre nace con naturaleza corrupta, que hereda su naturaleza corrupta de Adán. La Biblia no enseña tal cosa. “El pecado es infracción de la ley” (1 Jn. 3:4). Dicen los calvinistas que “por naturaleza” el hombre es pecador, pero aquí mismo en Rom. 2:14 Pablo dice que los gentiles “hacen por naturaleza lo que es de la ley”. Por naturaleza hacían lo bueno.

Rom. 3:24, 25, GK: “La justificación es un asunto de imputación (poner en la cuenta): la culpa del pecador le es imputada a Cristo; la justicia de este último le es imputada al pecador (Gn. 15:6; Sal. 32:1, 2; Is. 53:4-6; Jer. 23:6: Ro. 5:18-19)”. Hendriksen cita muchos textos y para mucha gente esto es muy impresionante, pero ¿qué dicen los textos? No dicen lo que él dice. Gen. 15:6 dice, “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”.

¿Qué fue contado a quién? La fe (fidelidad) de Abraham le fue contada a él mismo para justicia; Sal. 32:1, 2, “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. 2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad” (no dice nada de “imputación”); tampoco Isa. 53:4-6; Jer. 23:6. Véase Rom. 5:18, 19 en este estudio.

Rom. 3:27, “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”. En este texto Pablo dice cuando uno es justificado, la jactancia queda excluida, porque ¿quién puede jactarse cuando es perdonado de sus pecados por Dios por medio de la cruz de Cristo? Sin embargo, la jactancia no sería excluida por la ley de Moisés, la ley de las obras, porque si el judío pudiera haber sido justificado por la ley de Moisés (la ley de las obras), sí podría haberse jactado, pero puesto que todos pecaron (3:23) entonces nadie podía jactarse. Al cometer un solo pecado el judío ya no podía justificarse por la ley de Moisés y las obras prescritas por ella.

Pero a GK no le gusta la palabra “ley”. El dice “Aquí en 3:27, el significado (de nomos, ley) pareciera ser .. principio”. Los calvinistas detestan la palabra “ley”. Por lo tanto, cambian la traducción a “principio”. Les gusta la idea de “principio” porque esta palabra es general y no especifica como lo hace una ley.

El tema de Romanos es que la justificación se puede realizar solamente por medio del evangelio de Cristo (1:16) y no por medio de las obras de la ley de Moisés. Pablo desarrolla este tema a través de los primeros ocho capítulos de la carta y luego en los siguientes tres capítulos explica por qué Dios desechó al “pueblo escogido” (judíos). Este tema se ve claramente en los siguientes versículos:

Rom. 2:12-16, los gentiles no tenían la ley de Moisés.

Rom. 2:17-24, la confianza del judío estaba en la ley de Moisés; era instruido en ella; se gloriaba en ella; pero aunque condenaba a otros no la practicaba él mismo.

Rom. 2:25-28, la confianza principal del judío era la circuncisión como enseñada en la ley de Moisés.

Rom. 3:19, 20, las obras que no podían justificar eran las obras de la ley de Moisés.

Rom. 3:21-26, la expresión “aparte de la ley” se refiere a la ley de Moisés; es decir, la justicia (la justificación o salvación) que se encuentra en Cristo es “aparte de la ley” de Moisés.

Rom. 3:27, 28, “la ley de las obras” es la ley de Moisés (Pablo contrasta esta ley con la ley de la fe o sea el evangelio de Cristo).

Rom. 3:31, la ley que quedó establecida fue la ley de Moisés. Si la ley de Moisés se hubiera establecido en el sentido de ser perpetuada (retenida para seguir en vigor), entonces se habría invalidado, porque estando de vigencia ¿qué podría lograr? Existió para llevar a los judíos a Cristo (Gál. 3:24) y lo hizo (Rom. 10:4). Logró su propósito, pero después de eso, ¿qué podría hacer? Efectivamente se habría invalidado (hecho nulo); es decir, habría existido sin propósito alguno. Pablo reconocía el diseño de la ley de Moisés y entendía que ese diseño se había realizado. De esa manera quedó “establecida” o cumplida (Mat. 5:17).

Rom. 4:1-14, la justificación de Abraham se realizó antes de existir las obras de la ley de Moisés (y antes de la circuncisión en la que los judíos tanto confiaban).

Rom. 6:14, no estaban bajo la ley de Moisés, sino bajo la gracia (el evangelio). Jn. 1:17, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Algunos insisten en que la palabra “ley” en este texto quiere decir cualquier ley; es decir, que no estamos bajo ninguna ley. Se argumenta que el texto no dice “la” ley (que no hay artículo) y que, por eso, se refiere a ley en general. El léxico griego de Thayer se refiere a este argumento y dice que no es correcto y cita varios textos aquí mismo en Romanos en los que obviamente se refiere a la ley de Moisés aunque no aparezca el artículo (p. ej., 2:17, 25, 27; 7:1, 7; como también en Gál. 3:17, 18, 23).

Rom. 7:1-6, los hermanos judíos habían muerto a la ley de Moisés mediante la cruz de Cristo para ser unidos a Cristo.

Rom. 7:7, la ley de Moisés dijo, “no codiciarás”.

Rom. 7:7-25, el mandamiento que “era para vida” era la ley de Moisés. Pablo halló que este mandamiento era para muerte (2 Cor. 3:7).

Rom. 8:3, la ley de Moisés era débil por la carne.

Por lo tanto, la traducción de nomos es “ley” en 3:27. Rom. 6:14, tan citado por calvinistas, dice que no estaban bajo la ley de Moisés, sino bajo la gracia de Cristo (el evangelio).

Rom. 3:28, “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”. Martín Lutero tradujo este texto de la siguiente manera: “Así que sostenemos que una persona es justificada sin las obras de la ley, solamente por medio de la fe”. Al comentar sobre la palabra “solamente” que Lutero agregó al texto, GK dice: “Lutero no debió haber insertado esta palabra”, pero entonces dice, “cuando Pablo dice que es por medio de la fe que una persona es justificada, aparte de las obras de la ley, ¿no está en realidad diciendo: ‘Solamente por la fe’?” GK dice que no le convenía a Lutero añadir la palabra “solamente” y luego él mismo hace la misma cosa.

Además, esto es precisamente lo que enseñan los credos calvinistas. ¿Por qué? Porque si el hombre nace corrupto, él no puede hacer nada. No participa de manera alguna en su salvación. Desde luego, todos sabemos que la salvación es por gracia, que el hombre no podía y no puede redimirse solo. A no ser por Cristo nuestro Redentor, no habría esperanza para nadie. Sin embargo, DIOS PROVEE la salvación y el HOMBRE ACEPTA la salvación y la acepta al obedecer al evangelio y sigue aceptándola (no mereciéndola) al llevar una vida fiel y llena de buenas obras de acuerdo a la enseñanza del Nuevo Testamento. Pero de ningún modo se puede decir que la justificación es por la fe solamente. Por el contrario, Santiago 2:24 dice enfáticamente, “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. La gran diferencia entre la Biblia y los calvinistas es esa palabra de dos letras: NO.

Rom. 4:2, 3, “Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por (eis, para) justicia”. Abraham, el padre de los judíos, vivió antes de existir la ley de Moisés y sus obras. El no fue justificado por la circuncisión (4:11), ni mucho menos por las demás obras de la ley de Moisés. El fue justificado porque él creía en Dios, le era fiel, y quería el perdón de Dios (Rom. 4:7). Los judíos que querían justificarse por las obras de la ley de Moisés no buscaban el perdón de Dios. Por ejemplo, ¿pidió perdón el fariseo que oraba en el templo en Luc. 18:9-14? No, él era de los “que confiaban en sí mismos como justos”. Era típico de los judíos.

Pero ¿qué fue contado a Abraham? “Creyó a Dios, y le fue contado por justicia”. Su fe obediente le fue contada para justicia. El caso de David es igual al caso de Abraham. Rom. 4:6, “Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos”. Al decir que la fe de Abraham le fue contada para justicia está diciendo simplemente que por ser fiel a Dios sus pecados fueron perdonados. Por lo tanto, no “fue justificado por las obras” porque él reconocía sus pecados y buscaba el perdón de Dios. Los que quieren ser justificados por obras no buscan el perdón de Dios. Recuérdese el fariseo de Luc. 18:9-14 porque él bien representaba la actitud de muchos judíos “que confiaban en sí mismos como justos”.

Pero al comentar sobre este texto GK dice, “En ambos casos, por ende, al fin de cuentas no es la fe considerada por sí sola sino la justicia de Cristo la que es imputada al pecador que, con fe genuina, ha huido a Dios buscando refugio”. Cuando él habla de “la justicia de Cristo”, si él quiere decir el evangelio, es cierto que esta es la CAUSA de la salvación, pero el hombre tiene que ACEPTAR esta salvación y de esto Pablo habla: la fe (obediencia, fidelidad) del creyente le es contada para justicia (perdón, salvación, como en Hech. 2:38). Pero

Pablo no habla de la justicia personal de Cristo. Desde luego El era perfecta justicia en su persona, pero Pablo no habla de esa justicia, sino de la manera de Dios de hacer justo al pecador, es decir, del evangelio. Dicho de la manera más sencilla, “la justicia de Cristo” es el evangelio.

Ahora bien, cuando el hombre obedece al evangelio de Cristo (Rom. 6:3-7), es justificado (ya no es culpable del pecado porque Dios le perdona). Por eso, se puede decir que la fe obediente de tal hombre le es contada para justicia. Esto es precisamente lo que Pablo dice de Abraham (4:3) y en 4:22-25 dice lo mismo “con respecto a nosotros” que creemos en Cristo. Sin embargo, si GK quiere decir que la justicia personal de Jesús es contada al pecador, él choca con Pablo, pues no hay ningún texto que enseñe tal cosa. El calvinismo dice que el pecado de Adán es imputado (contado) al hombre, que los pecados del hombre son imputados (contados) a Cristo, y que la justicia personal de Jesús (su perfecta vida, su perfecta obediencia) es imputada (contada ) al creyente (es decir, que Cristo obedeció por el creyente, en lugar del creyente). Todos los tres puntos de la doctrina de “imputación” son puro error.

Rom. 5:12, Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Dice GK: “¿En qué sentido debe entenderse que a través de la caída de Adán entró el pecado en el mundo? Solamente en el sentido de que gradualmente, con el pasar de los años y de los siglos, los que nacían heredaban de Adán su naturaleza pecaminosa y por eso cometían pecados? Sin negar que eso sin duda sucedió, debemos no obstante afirmar que hubo una manera mucho más directa en la que ‘por un hombre entró el pecado en el mundo’” (énfasis agregado). Luego cita 1 Cor. 15:22 que dice, “Así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos serán vivificados” y Rom. 5:15 (“por causa de la transgresión de uno murieron los muchos”) y concluye, “Es obvio que él quiere decir que toda la raza humana estaba incluida en Adán, de modo que cuando Adán pecó, todos pecaron; cuando el proceso de muerte comenzó a arruinarlo a él, ello afectó inmediatamente a toda la raza”. 1 Cor. 15:22 no se refiere a la muerte espiritual sino la muerte física, pues todo el capítulo trata de la resurrección de los muertos, pero en Rom. 5 Pablo sí habla de la muerte espiritual, porque el tema de la carta es la justificación del pecado por medio de Jesucristo y es muy obvio que en los capítulos anteriores, al describir los pecados de gentiles y judíos, él habla de la muerte espiritual.

Nadie hereda pecado. El pecado no se hereda. Más bien, como dice 1 Jn. 3:4, “el pecado es infracción de la ley”. Nadie, pues, hereda “la naturaleza pecaminosa” de Adán (la Biblia ni siquiera habla de “la naturaleza pecaminosa” de Adán). Tal lenguaje no es bíblico. Antes de pecar Adán no había pecado en el mundo. Cuando él pecó él introdujo en el mundo lo que no había existido antes: el pecado. Pablo dice simple y sencillamente: “el pecado entró en el mundo por un hombre”. ¿Cómo entró el pecado en el mundo? A través de Adán. ¿Cuándo? Cuando él pecó. El pecó y así el pecado entró. No se requiere educación universitaria para entender esto. No es complicado.

Y cuando entró el pecado no entró solo, sino que trajo su compañera, la muerte espiritual (separación del favor de Dios). La muerte siempre acompaña el pecado. Son inseparables.

“Y así la muerte pasó a todos los hombres” ¿porque Adán pecó y todos pecaron en Adán? No, sino que “la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron“. Pero ¿no pecaron en Adán? ¿No pecaron porque heredaron el pecado de Adán? De ninguna manera, Rom. 5:12 dice que “todos pecaron” exactamente como Rom. 3:23 dice, “todos pecaron”. Rom. 5:12 dice que “todos pecaron” como Rom. 3:12 dice que “todos desviaron”.

Entonces GK dice, “Además cuando tenemos en mente que este mismo capítulo (5) enseña no solo la inclusión de todos aquellos que pertenecen a Adán ­ es decir, de toda la raza humana ­ en la culpa de Adán, sino también la inclusión de todos los que pertenecen a Cristo en la salvación comprada con su sangre (textos), y que esta salvación es el don gratuito de Dios a todos los que por fe están dispuestos a aceptarlo, no tendremos nada de qué quejarnos” (énfasis agregado). Pero ¡espérese! Dice el calvinismo que todos están incluidos en la culpa de Adán incondicionalmente. Nadie tiene nada que decir sobre el tema. Si nace en este mundo se incluye entre los culpables del pecado de Adán y esto no tiene nada que ver con el deseo ni de la voluntad de nadie. ¡Nace y es culpable!

Pero entonces GK habla de “la inclusión de todos los que pertenecen a Cristo en la salvación”. Pero, otra vez, ¡espérese! ¿Qué está diciendo? Está diciendo que TODOS los que pertenecen a Adán son pecadores (INcondicionalmente), y ¿los que pertenecen a Cristo se salvan INCONDICIONALMENTE? Oh, no, él dice “los que están dispuestos a aceptarlo”. Entonces ¿qué tiene que ver la una cosa con la otra? Primero habla de algo que es INcondicional, y luego habla de otra cosa que es CONDICIONAL. Aquí está la gran inconsecuencia del calvinista. Usa mal Rom. 5 para enseñar que el hombre es culpable del pecado incondicionalmente, pues al nacer físicamente hereda el pecado de Adán, pero entonces para ser heredero de Cristo tiene que tomar la decisión de aceptarlo. Esto es torcer el texto.

Rom. 5:18, “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. ¿Cómo explica este texto el calvinista? Dice que por la transgresión (desobediencia) de Adán vino la condenación a todos y por esto todos nacen pecadores habiendo heredado la culpa de Adán. Pero Pablo emplea el mismo lenguaje con respecto a la justificación. Como todos son condenados, también todos son justificados. Así, pues, para ser consecuente el calvinista tiene que afirmar que

Pablo enseña la salvación universal, es decir, que todos los hombres son justificados por Cristo.

Pero el calvinista dice “no, no, usted no entiende. Todos son condenados por Adán, pero los únicos que son salvos por Cristo son los que lo aceptan”. ¿Dónde dice esto Pablo? El no dice ni en el v. 18 ni en el v. 19 “los que aceptan serán justificados”. El dice “todos todos” y “muchos muchos”.

En esto se ve claramente cómo los calvinistas tuercen las Escrituras. Quieren que todos sean condenados en Adán, pero no quieren que todos sean salvos en Cristo. En cuanto a Adán lo quieren INCONDICIONAL, pero en cuanto a Cristo lo quieren CONDICIONAL. Eso es jugar con las Escrituras.

La verdad es que por medio de Adán el pecado entró en el mundo, y luego todos los hombres pecaron, y el pecado trae consecuencias, la muerte (separación de Dios), pero gracias a Dios, lo que otro hombre hizo tiene eficacia para deshacer los efectos del pecado.

Hay un detalle interesante (y revelador) en los comentarios de GK. Sobre la frase “todos pecaron” él dice lo siguiente: “Lo más probable es que esto se refiere a los pecados que las personas mismas han cometido después de haber nacido. Este pecar personal ha continuado a través de los siglos. Es como si Pablo estuviera diciendo: “Sé que un hombre pecó, y que en él todos los hombres pecaron, porque si esto no fuese cierto, ¿cómo podríamos explicar todo el pecado que se ha venido cometiendo de allí en adelante?” Según esto el hombre peca porque es pecaminoso desde nacer. Nace con naturaleza corrupta y, por eso, por ser hombre (ser humano) es normal y natural que peque. Peca porque tiene que pecar. ¿Qué se espera? Siendo corrupto desde nacer, sólo puede ir corrompiéndose más y más.

Dice GK “el énfasis recae primariamente en el pecado original, los pecados personales no están totalmente excluidos”, pero al decir esto, agrega, “¡espero que nadie llegue a inferir que porque en este asunto no estoy de acuerdo con Murray, soy pelagiano!” Uno de los temores más grandes de los calvinistas es que alguien les tilde de “pelagiano”. Esta es una palabra muy reprochable para ellos, porque Pelagio se oponía a Agustín, el verdadero padre de la teología llamada calvinismo (y el verdadero padre del “cristianismo” moderno, tanto el católico como el de los evangélicos).

Rom. 7:5, 6, “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”.

GK: “La expresión ‘cuando estábamos en la carne’ quiere decir: ‘cuando en lo básico éramos gobernados por nuestra naturaleza humana pecadora’”. Habiendo pecado habitualmente el hombre desarrolla una “naturaleza pecaminosa”; es decir, el pecado le es “natural”. Es su conducta normal. Sin embargo, al usar esta expresión los calvinistas, ellos se refieren a la supuesta “naturaleza pecaminosa” que el hombre hereda de Adán. La descripción de los hombres en el día de Noé (Gén. 6:5) indica que estaban verdaderamente “depravados totalmente”, pero no nacieron así, sino que ellos mismos corrompieron su camino (Gén. 6:12). Recuérdese Rom. 2:14, “los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley”. “Por naturaleza” quiere decir “por práctica habitual”, y en este caso lo que era por naturaleza no era malo sino bueno. Véase también 1 Cor. 11:14, “La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?” En este texto naturaleza no es algo malo, sino el sentido común de lo que es apropiado y decente.

GK: “Lo que él quiere decir es que básicamente nuestras vidas ya no son gobernadas por nuestra naturaleza pecaminosa. Y dado que Cristo, por medio de su muerte vicaria, pagó la deuda que teníamos para con la ley, ya no estamos más bajo la dominación y la maldición de la ley”. Esta frase está llena del calvinismo. Según GK aun después de ser salvo el hombre (ahora cristiano) no es gobernado por su “naturaleza pecaminosa”, pero el cristiano todavía tiene su “naturaleza pecaminosa”. Desde luego, porque según el calvinismo nació con “naturaleza pecaminosa” y la tendrá hasta obtener su cuerpo glorioso en el cielo.

Al hablar de a “muerte vicaria” de Cristo no habla como las Escrituras hablan (1 Ped. 4:11), pues la Biblia enseña que Cristo murió como sacrificio (expiación) por nuestros pecados (Isa. 53:10), para llevar (quitar, remitir) los pecados (1 Ped. 2:24), pero no dice que El murió como nuestro “substituto” (en nuestro lugar) porque no nos tocaba morir en una cruz ni ser sacrificio por nuestros pecados. Todo esto es parte integral del sistema calvinista de “imputación”: el pecado de Adán “imputado” (contado) al hombre; el pecado del hombre “imputado” (contado) a Cristo para que El muriera en nuestro lugar; y la justicia personal de Cristo (su vida perfecta) “imputada” (contada) al creyente.

Otro error calvinista es que Cristo “pagó la deuda que teníamos para con la ley”. ¿Teníamos deuda para con qué ley? ¿La ley de Moisés? ¿La ley patriarcal? ¿O cuál? No dicen. Sólo dicen “ley”, alguna ley en abstracta de la cual la Biblia no dice nada. Debemos evitar tal lenguaje. Es puro calvinismo. Se enseña este error para confirmar otro error sobre la “imputación”; es decir, que Cristo obedeció “la ley” por nosotros (en nuestro lugar) para que su justicia personal (su obediencia) fuera “imputada” (contada) a nosotros.

El plan global del calvinismo se basa en la supuesta incapacidad del hombre. El calvinismo afirma que el hombre nace pecador, que no puede hacer nada. Dios tiene que hacer todo. Por eso, el Espíritu Santo toca el corazón del “elegido” de Dios para regenerarlo. Con esto nace otra vez y aunque todavía tenga su naturaleza pecaminosa el Señor le sostiene y le da la victoria final. Esta mentira ha engañado a millones a través de los siglos. Todo aspecto del calvinismo se basa en la mentira del llamado “pecado original” o “la depravación total”. De esta mentira viene el “bautizo infantil”. De esta mentira viene la “fe sola”. De esta mentira viene la “perseverancia de los santos” (que una vez salvo siempre salvo, pues el elegido de Dios no puede caer de la gracia”. De esta mentira viene “la imputación de la justicia de Cristo al creyente”, etc. Si se destruyera el fundamento (el pecado original) y habría derrumbe de toda la estructura del calvinismo.

Volviendo al tema de “la ley”, considérese la siguiente cita de GK (comentario sobre Rom. 7:12): “la ley era y siempre seguirá siendo santa y justa y buena, ya que ella no sólo busca promover esas mismas cualidades, como es evidente al leer cada mandamiento, sino que también refleja la santidad y justicia y bondad de Dios. ¿No es una disposición misericordiosa que, por medio del primer y segundo mandamiento, Dios nos advierte contra lo pernicioso de la idolatría, con todos sus corolarios de corrupción, suciedad, defraudación y pesar? ¿O que por medio del cuarto mandamiento él aparta ese día tan necesario para el hombre, el día del descanso y de la adoración? ¿O que por medio del quinto mandamiento él coloca al niño bajo el gobierno, cuidado y protección de quienes más lo aman? Etc.” En esta cita vemos que el Decálogo es parte básica de “la ley” de la cual hablan calvinistas, y lo interesante es que ellos, al igual que los Adventistas del Séptimo Día, incluyen el cuarto mandamiento (la guarda del sábado) como parte de “la ley” que todavía está de vigencia.

Pero Pablo dice (2 Cor. 3:7), “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?” Según Pablo el Decálogo (lo que era grabado con letras en piedras) era ministerio de muerte; es decir, condenaba el pecado pero no tenía salvador. Se refiere, pues, a la ley de Moisés que fue clavada a la cruz de Cristo (Col. 2:14; Efes. 2:15). Pero calvinistas no hacen caso de esta verdad. Para ellos “la ley” es “la ley moral” que siempre ha existido y siempre existirá. El hombre (tanto gentil como judío) tenía la deuda de guardar esta ley y puesto que nadie lo ha hecho Cristo la guardó “por nosotros” (en nuestro lugar). Esta doctrina suena bonita a los oídos de millones de calvinistas pero es completamente falsa. Cristo guardó la ley de Moisés, sí, la guardó perfectamente, pero no la guardó por mí porque yo nunca estaba bajo la ley de Moisés.

Rom. 7:14-25. Algunos calvinistas creen (no están de acuerdo sobre esto) que en este texto Pablo describe la lucha que él personalmente como fiel cristiano sostenía contra la carne. Creen esto porque creen que aun el cristiano tiene naturaleza pecaminosa. Pero léase el v. 14, “yo soy carnal, vendido al pecado”. ¿El apóstol Pablo era carnal, vendido al pecado? ¿Describió a sí mismo después de lo que él había dicho en el cap. 6?

Rom. 6:3, “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado”. Después de decir esto en 6:3-7, ¿Pablo dijo que él mismo era “carnal, vendido al pecado”? ¡Imposible! Esto sería en extremo chocante. Es cierto que Pablo habla en primera persona (“yo”) pero es muy obvio que él habla como judío bajo la ley de Moisés antes de ser convertido a Cristo. En esa situación miserable, “confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada” (Gál. 3:23), los judíos urgentemente necesitaban de un Redentor, pero Pablo ya lo había encontrado. El ya había sido justificado. Rom. 6:17, “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. Después de decir esto en Rom. 6:17,18, ¿sería posible que él hablara de sí mismo en Rom. 7:14 como “carnal vendido al pecado”? De ninguna manera. Pero el judío inconverso, el judío todavía tratando de justificarse a sí mismo bajo la ley de Moisés, sí podía decir “yo soy carnal, vendido al pecado”. Para Pablo y para todo cristiano “Ahora, pues, ninguna condenación hay” porque estamos “en Cristo Jesús (Rom. 8:1).

¿Pero qué dice GK sobre esto? “El contraste entre 7:14-25 y 8:1s no debe exagerarse. Por cierto, el primer pasaje mencionado se ocupa del pecado, pero también trata de la lucha contra el pecado. Hasta se registra la victoria sobre el pecado (v. 24, 25). Las palabras: ‘Gracias a Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo’ (7:25) armonizan bellamente con: ‘Por tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús’, etc. (8:1). De modo similar, la situación descrita en 8:1 no es tan feliz como algunos la representan. Aun el cap. 8 reconoce la paradoja presente en la vida cristiana entre el bien y el mal. Este conflicto está implícito en el v. 10 y queda claramente expresado en el v. 13. También en otras partes Pablo enseña que una lucha espiritual continúa en la vida del creyente hasta el día en que éste entre en la gloria. Véanse 1 Co. 9:27; Gá. 5:17; Fil. 3:12-14″.

GK y otros calvinistas insisten en que Rom. 7:14-25 dice más o menos lo que dicen Rom. 8:1-13 y Gál. 5:16-26 (como también 1 Cor. 9:27; Fil. 3:12-14, etc.), pero en estos últimos textos Pablo habla repetidas veces del Espíritu (Rom. 8:1, 2, , 5, 6, 9, 11, 13,14; Gál. 5:16, 17, 18, 22, 25), y ¿cuántas veces habla del Espíritu en Rom. 7:14-25? NI UNA SOLA VEZ. ¿Por qué? Porque Rom. 7:14-25 no es nada paralelo con Rom. 8:1-13; Gál. 5:16-26. Rom. 7:14-25 no presenta la lucha entre el Espíritu y la carne. Más bien, es la lucha entre la mente del judío y la ley de Moisés. El judío bajo la ley de Moisés tenía buenos deseos y buenas intenciones, pero vivía bajo un sistema que no le ofrecía la liberación del pecado que anhelaba. Para su propósito divino “la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”, pero su diseño o propósito no era como el diseño o propósito de “la fe” (el evangelio, la justicia de Cristo). Bajo la esclavitud de la ley (Gál. 4:3) el judío, por más que anhelara la redención, no la hallaba, porque la ley sólo condenaba a los que la violaban pero no tenía salvador. Esta es la condición triste y lamentable del judío que Pablo describe en Rom. 7:14-25. Tal judío debería reconocer lo “miserable” de su condición (7:24) para poder apreciar la gran salvación y la gran victoria que podría realizar en Cristo Jesús.

Nadie niega que el cristiano tiene que luchar contra la carne, pero ¿el “cristiano” es carnal, vendido al pecado? Si es así, una cosa es muy cierta. No es cristiano. ¿Qué pasó con Rom. 6:1? “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” El cristiano no vive en pecado. No es pecador, sino santo, porque ha sido apartado del mundo y el pecado. Ya no practica el pecado, ningún pecado. El que practique el pecado es pecador perdido, hijo del diablo, pero el cristiano practica la justicia y es, por eso, justo (1 Jn. 3:8-10). El cristiano sí tropieza de vez en cuando (1 Jn. 1:8) y debe confesar su pecado y pedir perdón. Haciendo esto tiene la plena seguridad de que Dios le perdona (1 Jn. 1:9). El cristiano no debe pecar, pero sí peca de vez en cuando, y cuando lo hace, tiene Abogado, Cristo Jesús (1 Jn. 2:2). El es nuestro Mediador (1 Tim. 2:5). Es nuestro Sumo Sacerdote (Heb. 4:15, 16). Pero recordemos siempre estas palabras claves: vivir, andar, practicar. El cristiano no vive en pecado (Rom. 8:9); no anda conforme a la carne (Rom. 8:1); no práctica el pecado (1 Jn. 3:8). Esta es la diferencia entre el cristiano y el mundano. ¿Luchamos contra la carne? Sí, todos los días. ¿Andamos conforme a la carne? No, los que andan conforme a la carne hacen las “obras de la carne” (Gál. 5:19-21). Andamos conforme al Espíritu, y llevamos el fruto del Espíritu (Gál. 5:22,23).

Pero ¿no mora el pecado en el cristiano? (Rom. 7:17). De ninguna manera. Esto significa que el pecado controla la vida. El pecado mora en las personas controladas por Satanás. Compárese Apoc. 2:13, donde Satanás tiene su “trono” y donde “mora” es donde él controla la gente (Apoc. 2:9; 3:9, “sinagoga de Satanás”). Asimismo, donde el Espíritu Santo “mora” El controla.

Muchos hermanos insisten en que el Espíritu Santo mora personalmente en el cristiano, pero ellos mismos no pueden explicar su doctrina, porque no saben lo que están diciendo. Es lenguaje figurado.

Si el Espíritu Santo mora en nosotros, entonces El dirige y controla nuestra vida y lleva el “fruto del Espíritu” (Gál. 5:22, 23). Esta hermosa doctrina se encuentra en Hech. 2:38; 5:32; Rom. 5:5; 8:9; 1 Cor. 3:16, 17; 6:19, 20; 1 Tes. 4:8; 2 Tim. 1:14. Cuando recibimos al Espíritu Santo, recibimos todos los beneficios y bendiciones de la salvación y de la comunión con El (2 Cor. 13:14; “hechos partícipes del Espíritu Santo”, Heb. 6:4). El nos dirige; controla nuestra vida y nos da la fortaleza espiritual que necesitamos.

Es importante observar que en muchos textos el EFECTO se pone en lugar de la CAUSA. Por ejemplo, “Yo soy la resurrección y la vida”. Jesús no dice, “Yo soy la causa de la resurrección, sino simplemente “Yo soy la resurrección y la vida”, pero todos entienden que El es la causa, El que la efectúa y la hace posible. Así también en muchos textos la Biblia dice “Espíritu Santo” (la causa) cuando se refiere al efecto (las bendiciones, la influencia, la dirección y ayuda) que El produce en nuestras vidas.

Esto se ilustra en 1 Cor. 14:12, “pues que anheláis dones espirituales”. El texto original (griego) dice “anheláis espíritus”; es decir, anhelaban los efectos, las manifestaciones, los dones del Espíritu Santo (v. 1).

¿Qué significa 1 Tes. 5:19? “No apaguéis al Espíritu”. ¿Quién puede apagar (literalmente) al Espíritu Santo? Obviamente Pablo se refiere a los dones del Espíritu Santo (los efectos, las obras), pero pone la causa (el Espíritu Santo) en lugar de los efectos. Este versículo se explica en el siguiente versículo: “no menospreciéis las profecías”, que son manifestaciones del Espíritu Santo.

¿Qué pasa cuando somos llenos del Espíritu Santo? Efes. 5:18. ¿Llenos de su persona o llenos de su poder y del fruto que El lleva en nuestra vida? (Gál. 5:22, 23).

¿Cómo resistimos al Espíritu Santo? (Hech. 7:51). ¿Resistimos a Su Persona o resistimos Su palabra y Su voluntad?

¿Qué es el don de Cristo? (Efes. 4:7). ¿El don de Cristo mismo o el don de los oficios, dones del v. 8? Obviamente los dones de Cristo son los dones (facultades, oficios, poderes) dados por Cristo. Así también los dones del Espíritu Santo dados a los apóstoles y otros en el primer siglo eran las manifestaciones (poderes, ayudas) del Espíritu Santo. Así pues, Hech. 2:38, etc., “el don del Espíritu Santo” se refiere a todos los beneficios de la salvación que el Espíritu Santo nos da.

Y precisamente de esto habla la palabra “morar”. En este sentido el Espíritu Santo mora en los cristianos.

Pero ¿no es cierto que hay una fuerte lucha entre el Espíritu y la carne de acuerdo a Rom. 8? Sí, pero el cap. 8 dice enfáticamente que “el ocuparse de la carne es muerte” (v. 6); “los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (v. 8); “si vivís conforme a la carne, moriréis” (v. 13), etc.

GK se esfuerza mucho para probar lo que afirma sobre Rom. 7:14. Recuérdese que se trata de la frase, “yo soy carnal, vendido al pecado” y él argumenta que Pablo se refiere a sí mismo como cristiano y apóstol de Cristo, y lo dice a pesar de todo lo que Pablo había dicho en el cap. 6. En seguida está la cita de GK: “Es menester tener cuidado al definir esta cualidad (carnal). El apóstol no dice: ‘estoy en la carne’, o ‘controlado por la carne’ ­ véanse 7:5, 8:8 (cf. 8:5), sino ‘soy carnal’ que es otra cosa. Estar ‘en la carne’ significa estar básicamente controlado por la pecadora naturaleza humana que uno tiene. Una persona así descrita no es creyente. Pero ser carnal, por otro lado, significa ser lo opuesto de lo que es la ley. La ley de Dios es espiritual, perfecta, divina. En un sentido Pablo es no espiritual, imperfecto. Como lo indica 1 Co. 3:1, 3, tal persona carnal puede, aun así, ser cristiana”.

Quiere hacer diferencia entre “estar en la carne” y “ser carnal”. ¿Qué texto habla de alguien “en la carne”? No hallo ninguno. Desde luego, Pablo no dice que estaba “en la carne” porque no lo dice de nadie. Sin embargo, “vendido al pecado” sí quiere decir “controlado por la carne”, porque esta expresión (“vendido al pecado”) es lenguaje de esclavitud, pues los esclavos se venden. Si uno es vendido al pecado, el pecado es su amo (Rom. 6:13-18). Por lo tanto, es imposible que Pablo hablara de sí mismo como cristiano. GK dice, “La ley de Dios espiritual, perfecta, divina. En un sentido Pablo es no espiritual, imperfecto. Como lo indica 1 Co. 3:1, 3, tal persona carnal puede, aun así, ser cristiana”. Según esto Pablo era carnal como los corintios eran carnales. ¡Qué lenguaje más insultante! 1 Cor. 3:3, “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Debido a su carnalidad había divisiones (cap. 1), fornicación (cap. 5), litigación (cap. 6), etc. ¿Así era la conducta de Pablo? Si él era carnal al igual que ellos, ¿cómo podía corregirles? Recuérdese lo que Pablo dice en Gál. 5:19-21, “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: celos, iras, contiendas, disensiones acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios“. Al leer este texto ¿se atreve a decir que Pablo era carnal, vendido al pecado, y practicaba tales obras de la carne? Los comentarios de GK bien ilustran el fanatismo de los calvinistas. Con velo puesto sobre su corazón (2 Cor. 3:15), están aferrados a la idea de que el hombre nace con naturaleza corrupta y para sostener esta teología tuercen todas las Escrituras que contradicen ese concepto.

GK termina su comentario sobre Rom. 7:14 diciendo, “Cuando Pablo confiesa: ‘Soy carnal, vendido como esclavo al pecado,’ ¿no nos hace recordar a otro contrito hijo de Dios que suspiró: ‘Ciertamente he sido un pecador desde mi nacimiento, un pecador desde el momento en que me concibió mi madre’? (Sal. 51:5)”. ¿Qué versión cita GK? ¡La versión GK! La versión que usamos (RVR60) dice, “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”. LBLA dice, “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre”. Este es un caso sobresaliente de cómo los sectarios tuercen las Escrituras. David nació en un mundo lleno de pecado — el pecado prevalecía — pero de ninguna manera dice que él mismo era pecador cuando nació, ni tampoco que su madre había pecado. Es lenguaje poético como Sal. 53:8, “Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron”. ¿Literalmente hablaban mentira desde que nacieron? Es figura de retórica llamada hipérbole (exageración) para enfatizar el pensamiento presentado. Job 31:18, “desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda”. ¿Literalmente?

Compárese Hech. 2:8, “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” Nacieron en cierta lengua, como lo hacemos todos, pero no nacemos hablando esa lengua.

¡El pecado no puede ser heredado! Este es un concepto que nació en la mente de Agustín porque él había estudiado por unos diez años con los gnósticos que creían que el cuerpo es malo. Era pura filosofía griega (pagana) que contradice la Biblia. 1 Jn. 3:4, “el pecado es infracción de la ley”. Gén. 8:21, “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”; Ecl. 7:29, “He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”; Ezeq. 18:20, “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre”. Zac. 12:1, “Jehová, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él“. ¿Nuestro Dios de perfecto amor forma un espíritu corrupto en el hombre? Tal concepto choca con todo lo que la Biblia dice acerca de la justicia de Dios.

¿Cómo se arrepiente del pecado heredado? Esta es una pregunta que los calvinistas nunca contestan. No dicen nada de la necesidad del arrepentimiento, porque bien saben que sería imposible arrepentirse del pecado del cual el hombre no es responsable.

Niegan la eficacia del evangelio y el poder de Dios. Hablan del pecado que el evangelio no puede quitar; es decir, dicen que el hombre nace con naturaleza corrupta y que todavía la tiene después de regenerado. Por lo tanto, según esta teología chueca, el evangelio que es el poder de Dios para salvarnos, no tiene fuerza para quitar la naturaleza corrupta. Dicen que no se quitará hasta que el creyente reciba su cuerpo glorificado.

Niegan la eficacia de la sangre de Cristo. Si el hombre regenerado todavía tiene naturaleza corrupta, entonces esto indica que la sangre de Cristo no tiene eficacia para limpiar todo pecado. ¡Imagínese! ¿Cómo pueden los hombres tan eruditos atreverse a enseñar tal doctrina. Según el concepto calvinista, el evangelio puede “herir” o “lastimar” al viejo hombre, pero no lo puede crucificar (Rom. 6:7).

Dejar que Hechos de los Apóstoles explique el tema. Los calvinistas no permiten que los textos claros y sencillos interpreten los textos difíciles. Rom. 5:12-19; 7:14-25 son textos bien difíciles para los mismos calvinistas. Están muy divididos en su interpretación de ellos. Casi le da mareo al que se dedique a leer todas las ideas variadas de ellos. Por ejemplo, Hendriksen argumenta fuertemente que Rom. 7:14-25 habla de Pablo como cristiano, pero Bonnet y Schroeder (también calvinistas, véase su comentario sobre Rom. 5:16) argumentan fuertemente que es imposible que este texto se refiera a Pablo como cristiano.

Entonces, ¿por qué no dejar que los textos claros sobre el evangelio y la conversión (p. ej., Hechos) interpreten estos textos difíciles en Romanos? Pablo no enseña doctrinas en Rom. 5, 7 que contradigan lo que él mismo y otros escribieron en los demás libros del Nuevo Testamento.

¡Siempre dejemos que los textos claros interpreten los textos oscuros! Por ejemplo, Apoc. 20:4. Muchos citan este texto de puro simbolismo para afirmar que Cristo volverá a la tierra para reinar por mil años en Jerusalén, y al hacerlo contradicen todos los textos que enseñan clara y enfáticamente que el reino fue establecido el día de Pentecostés y cuando Cristo venga entregará el reino al Padre (1 Cor. 15:24).También 1 Cor. 15:29. A pesar de todo lo que el Nuevo Testamento dice sobre el bautismo, y que cada persona tiene que obedecer al evangelio, los mormones citan este texto para apoyar su práctica del bautismo vicario (algunos se bautizan en lugar de sus antepasados muertos que no fueron bautizados). Y así es con todas las doctrinas y prácticas erróneas del sectarismo (aunque algunos profesen ser miembros y predicadores de la iglesia de Cristo).